La balada de Ethain – II

Esta música, esta canción, 
es mi último obsequio para ti.
Te conducirá a mí cuando llegue el momento.

Mientras la escuches,
recuerda quién eres realmente.
Príncipe de mi corazón, de mis sueños y mis lágrimas.
Guerra y paz en mi sentir.

Cuando la canto,
cuando me dejo llevar por ella,
te veo, cabalgando al frente de miles,
en los acantilados donde espero tu regreso,
sintiéndome pequeña y frágil.
Mi príncipe druida vuelve al hogar,
precedido por el bramar de los mares y
el canto de las hadas.
Todo celebra que tú y
yo somos uno otra vez.

Esta música, esta canción,
es mi último obsequio para ti.
Te conducirá a mí cuando llegue el momento.
Mientras la escuches,
recuerda quién eres realmente.

Vuelves victorioso.
Has cruzado valles de sombras y estás aquí.
En mi lecho, sabes cómo hacerme sentir una mujer.
Se cómo hacerte sentir un hombre.
Hasta el sol palidece ante este amor.
Su luz empequeñece a las estrellas todas.

Esta música, esta canción,
es mi último obsequio para ti.
Te conducirá a mí cuando llegue el momento.
Mientras la escuches,
recuerda quién eres realmente.


Ya no deseo escribir más mi dulce druida.
Me muero de dolor deseando lo que no es para mí
Te amo como jamás he querido a nadie,
y ese amor es una daga en mi corazón.

No puedo dejar de amarte, ni levantar el vuelo,
para ser libre junto a las águilas grises de tus ojos.

Adiós mi druida.
Esta música, esta canción,
es mi último obsequio para ti.
Te conducirá a mí cuando llegue el momento.
Mientras la escuches,
recuerda quién eres realmente.

©Q.M.




Los mismos horrores de siempre

Impotencia y tristeza al conocer la realidad que viven los hijos de Zoroastro.

Orgasmatron

«Ahh

Yo soy el único, Orgasmatron, la mano extendida que agarra

Mi imagen es de agonía, mis sirvientes violan la tierra

Obsequioso y arrogante, clandestino y vano

Dos mil años de miseria, de tortura en mi nombre

La hipocresía se ha convertido en lo más importante, la paranoia en la ley

Mi nombre se llama religión, sádica, puta sagrada

Tuerzo la verdad, gobierno el mundo, mi corona se llama engaño

Soy el emperador de las mentiras, te arrastras a mis pies

Te robo y te masacro, tu caída es mi ganancia

Y aún así te haces el adulador y te deleitas con mi dolor

Y todas mis promesas son mentiras, todo mi amor es odio

Soy el político y decido tu destino

Marcho ante un mundo martirizado, un ejército para la lucha

Hablo de grandes días heroicos, de victoria y poderío

Sostengo un estandarte tinto en sangre, te exhorto a ser valiente

Te conduzco a tu destino, te conduzco a tu tumba

Tus huesos construirán mi palacio, tus ojos lucirán en mi corona

Porque soy Marte, el Dios de la guerra y te cortaré».

(Motörhead)

Sobre las nubes

«Cada árbol es una nube anclada al suelo» Q.M.

«Cuando muere un árbol una nube desaparece del cielo» Q.M.

Nubes v2

“Es un monólogo del último habitante de un pueblo abandonado del Pirineo aragonés. Entre “la lluvia amarilla” de las hojas de otoño que se equipara al fluir del tiempo y la memoria, o en la blancura alucinante de la nieve, la voz del narrador, que está a las puertas de la muerte, nos evoca a otros habitantes ya desaparecidos y nos enfrenta a los extravíos de su mente y a las discontinuidades de su percepción en el pueblo fantasma del que se ha adueñado la soledad».

La lluvia amarilla, de Julio LLamazares. Ed. Seix Barral.

         A veces, sentado ante el ordenador, me pregunto si esto que escribimos y compartimos son conversaciones o simplemente monólogos. Me pregunto si buscamos respuestas al otro lado de la pantalla, o simplemente el hecho de escribir es la respuesta a la pregunta no formulada. No en vano alguien dijo, sabiamente, que las respuestas surgen del mismo lugar de donde provienen las preguntas. De nosotros mismos. ¿Entonces? Quizá es que ver nuestros propios pensamientos alejados, proyectados fuera, nos permite percibirlos y comprenderlos mejor. Los árboles no dejan ver el bosque. Nos acercamos algo tanto a la vista que se torna borroso, pierde los contornos, se convierte en una pintura impresionista, si la aproximamos más se convierte en una mancha abstracta de color.


“El anciano  está sentado en un banco viejo y gastado, que nunca conoció la pintura, a las afueras del pueblo. Inmóvil como una estatua, su rostro y sus manos son del mismo color castaño de la madera, sus dedos son sarmientos resecos. La mano temblorosa apoyada en su muslo revela que no es una gárgola, con la otra mano cubre sus ojos del resplandor del cielo. Escruta las lejanas nubes tratando de distinguir formas conocidas, como antaño solía hacer con su mujer, Eloísa, en el mismo banco. Ella era maestra y le enseño los nombres de las nubes, los cúmulos, los cirros…y de las demás hace tiempo que no los recuerda. Él, a cambio le enseño el lenguaje de las vaporosas nómadas, cuando indicaban lluvia, cuando había que plantar las habas y los guisantes, la nube solitaria sobre el lago que anunciaba nieve, y muchos conocimientos ancestrales que a ella le causaban admiración. Le llamaba cariñosamente: “Paco, mi astrónomo rural”. Cuando Eloisa se quitó la vida le parecía verla allí en el firmamento, mirándolo, sabía que lo encontraría allí.  Y hablaba con ella, aunque nunca respondía.

Su mirada navega entre gasas deshilachadas y espumosos algodones flotando en un mar azul, sus pensamientos en calma ya no se agitan buscando respuestas. Hace tiempo que no tiene preguntas, hace tiempo que en las nubes no se le aparece su cara”.

 Queremos entender y comprender los mecanismos de la existencia y por ende del mundo en que vivimos, pero la vida no es estática, ni lo son los seres que nos rodean. Nada es predecible aunque parezca probable. Es como intentar mirar el cielo y saber la forma que tomarán las nubes en el minuto siguiente… pero a esto se suma que cada cielo tiene sus nubes y lo que veo yo no es lo mismo que ves tú. Vemos el mismo azul de la pantalla pero no las mismas figuras, ni la misma película. Lo parece en ocasiones pero la banda sonora es distinta, está compuesta por nuestra historia y nuestras emociones.

Vemos el mar azul, color zafiro, turquesa, glauco, celeste o con tonos esmeralda, y sin embargo si yo pido un cubo con agua azul del mar…¿Quién me lo traerá?

La realidad y la irrealidad…distinguirlas es como entender el lenguaje de las nubes.

© Q:M.

Hecatombe

Uno de los momentos más importante de los Juegos Olímpicos, en la Antigua Grecia, se producía al comienzo del festival con la “hecatombe”, el sacrificio de 100 bueyes en honor a Zeus (hekatom significa 100).

Descubro un titular antiguo de la prensa japonesa en Wikipedia. Estamos en pleno apogeo de la Segunda Guerra Mundial, en el escenario del Pacífico. Dos oficiales japoneses (se dan a conocer los nombres), de los cuales la Armada Imperial se siente orgullosa, compitiendo para ver quién mata primero con una espada, a cien personas. El titular en negrita habla de  «Récord increíble». Uno mata a 105 y el otro a 106.

Cortar el aire, Sanguinario, Giro, Golpe, Corte, Caída. Dolor, Grito, Lamento, Llanto, Gemido, Sangriento, Punzar, Quebrar, Romper, Amputar, Matar, Morir.

©Q.M.

Las arqueras del Grifo – Conclusión

Si has leído la entrada anterior ya conoces el origen y finalidad de las Arqueras del Grifo. Con motivo del mencionado evento me pidieron si podía crear un diseño con la calidad y definición adecuada para poder utilizarlo, básicamente para estampar en camisetas y así dar a conocer este tema.

Y ahora os mostraré el resultado.

 Solo hacer un inciso ¿Por qué un grifo? Según la Wikipedia:

«El grifo en el tiro con arco simboliza la fusión de la fuerza física (cuerpo de león) y la agudeza mental o espiritual (cabeza de águila), representando la vigilancia, la nobleza y la precisión.

Como guardián mítico de tesoros y asociado a Apolo, evoca al arquero que busca la maestría, la puntería certera y la protección de sus valores a través de la disciplina. 

Simbolismo Principal del Grifo en Arquería

  • Unión de Fuerza y Visión: Al combinar al león (rey terrestre) y al águila (rey aéreo), representa la necesidad de combinar un arco potente con una vista aguda y enfoque mental.
  • Vigilancia y Precisión: Los grifos eran guardianes incansables del oro. En arquería, esto se traduce en la atención al detalle, la concentración absoluta y la vigilancia de la técnica.
  • Nobleza y Valor: Históricamente utilizado en heráldica, simboliza el coraje del arquero y la nobleza en la competición.
  • Adversario del Caos: Se consideraban enemigos de serpientes y demonios, simbolizando el triunfo del orden y la precisión sobre el error”.

En la lucha contra el cáncer no hay tregua, ni rendición, solo una palabra, un objetivo a lograr, una flecha clavada en el centro de la diana. Una flecha con un nombre: Victoria.

El viaje del mamut

Como un mamut solitario,
bajo la nieve camina,
siguiendo luces del norte,
su destino nunca olvida.
Perfectamente encontrado,
en su andar no hay confusión,
él es el único camino,
el mapa impreso en su corazón.

Oh, mamut de la soledad,
bajo el cielo de la eternidad,
la aurora brilla en tu andar,
tu huella es un canto al despertar.
Bajo la nieve, en paz hallarás,
el fuego del alma que siempre está.

La aurora se desliza,
como serpiente de color,
se sumerge en el ocaso,
donde nace el nuevo sol.
Suspira el mamut en calma,
deteniéndose a soñar,
lleva dentro lo que busca,
su esencia lo guiará.

Oh, mamut de la soledad,
bajo el cielo de la eternidad,
la aurora brilla en tu andar,
tu huella es un canto al despertar.
Bajo la nieve, en paz hallarás,
el fuego del alma que siempre está.

La nieve cae como un abrazo,
cubriendo sus pasos en silencio,
y lo convierten en lo que siempre fue,
una imponente montaña blanca,
su legado en el tiempo.

Oh, mamut de la soledad,
bajo el cielo de la eternidad,
la aurora brilla en tu andar,
tu huella es un canto al despertar.
Bajo la nieve, en paz hallarás,
el fuego del alma que siempre está.
© Q.M.